martes, 14 de febrero de 2012

Van Gogh y el arte japonés

Acebo
Hawwa Morales, pintura en tinta china
"Si se estudia el arte japonés, se ve entonces a un hombre incuestionablemente sabio, filósofo e inteligente; cómo pasa su tiempo, ¿en qué?, ¿en estudiar la distancia entre la Tierra y la Luna? No. ¿En estudiar la política de Bismarck? No. Se limita a estudiar un solo tallo de hierba. Pero ese tallo de hierba le lleva a dibujar todas las plantas; luego las estaciones, los grandes aspectos de los paisajes, los animales y finalmente la figura humana... Veamos, ¿no es casi una verdadera religión lo que nos enseñan estos japoneses tan sencillos, que viven en la naturaleza como si fueran flores? Creo que no se puede estudiar el arte japonés sin volverse mucho más alegre y más feliz. Deberíamos encaminarnos a la naturaleza, a pesar de nuestra educación y nuestro trabajo en un mundo convencional..."

(Van Gogh, Cartas  Theo, Arlés, 1885)

Hojas de bambú
Hawwa morales, pintura en tinta china

miércoles, 1 de febrero de 2012

Shūfă, la belleza del trazo


La caligrafía (shūfă -书法) ocupa un puesto de gran importancia en la historia de la estética y la filosofía del arte chino, desde los primeros trazos (1200-1045 a.C.) grabados en caparazones y huesos, hasta su más bella expresión en pintura y poesía ya que su técnica es un elemento fundamental a la hora de realizarlas y de conseguir el "estado emocional estético"[1] deseado en el espectador.

Fig.1
El carácter más antiguo de «bello» era la figura de un danzante (Fig.1),  que relaciona la belleza con lo visual y lo auditivo; sin embargo en el primer diccionario etimológico el Showen Jiezi de Xu Shen (siglo I d.C.), el carácter měi () aparecerá ligeramente modificado combinando los caracteres de «cordero» y «grande», adoptando el sentido adicional de «bueno para el paladar». De este modo, la belleza fue vinculada al placer gustativo, lo «bello» es lo «bueno» y por extensión lo bueno unirá lo estético a lo ético.

Desde el siglo IV a.C. las enseñanzas de los maestros Kong (Confucio), Zhuang Zi y Lao Zi marcarán profundamente el pensamiento chino. Del confucianismo surgirá la importancia didáctica de la poesía, y por ende el uso de la caligrafía, como expresión de los sentimientos, «Corazón correcto, pincel correcto». Por otra parte, el daoismo acercará el artista a la naturaleza en búsqueda de la armonía y equilibrio de la misma.

Mas, ¿Cómo expresar lo inexplicable? Olvidando el «yo» para identificarse con el objeto pintado en un ejercicio de empatía total. A finales de la dinastía Sung, el pintor chino concebía al hombre en simbiosis con el paisaje; no se trataba de «copiar» sino de captar su verdadera esencia. La correcta técnica del uso del pincel en el trazo, al ritmo de la respiración y en un estado de concentración cuasi meditativa implicando mente y cuerpo, reflejará el esprit[2] de quien lo maneja, permitiendo expresar el pensamiento dándole belleza visual.

L’art de l’encre, comme il est magique et quasi sur-naturel! C’est avec les six nuances de l’encre …. Que le peintre tente de recréer les vibrations des innombrables phénomènes de la Création. Au-delà de ces nuances, il y a encore le « sans-encre » … [3]

La rica particularidad fonética y semántica de la lengua china permite la expresión de una belleza viva que, a imagen del dao, es oculta y a la vez manifiesta. Como dirá un antiguo proverbio «En la poesía hay pintura, en la pintura hay poesía». De ahí que en un momento dado ambas artes se unan en un mismo espacio volviéndose inseparables. Es más, una misma obra pictórica podrá presentar caligrafías de diferentes maestros. Cada maestro aportará su obra poética y caligráfica sin romper con la armonía del conjunto, no hay un «yo» intentando predominar sobre los otros. La fuerza, ese esprit del artista, no necesita innovar o ser diferente para  ser reconocida.

La caligrafía y la pintura seguirán formando parte indiscutible del arte en mayúscula en la cultura China, aunque i-pads y tablets conquisten el mercado, nunca podrá igualarse a la gracia y belleza de la danza del pincel sobre el papel de arroz.



                                                                                                                    Maris Stella Morales Soto

Bibliografía:
-          Moore, Oliver, Chinese, Collection Reading the Past, Ed. British Museum Press: London, 2000
-          Mediavilla, Claude, l’ABCdaire de la Calligraphie chinoise, Ed. Flammarion : Paris, 2004
-       Hu-sterk, Florence, La beauté autrement, introduction à l’esthétique chinoise, Editions You-Feng :Paris, 2004
-          Cheng, François, Arte, Meditación sobre la belleza, Ed. Siruela
-     Cheng, François, Souffle-Esprit, Textes théoriques chinois sur l'art pictural, Éditions du Seuil: Paris


[1] Expresión empleada por Chantal Maillard y Óscar Pujol para describir el término indio Rasa en la obra Rasa, el plcer estético en la tradición india, José J. de Olañeta Ed.: Palma de Mallorca, 2006 ,p. 25
[2] En lengua francesa esprit no solo alude al alma o emanación de los cuerpos, sino al principio pensante. Es el principio de vida psíquica, tanto afectiva como intelectual, la consciencia.
[3] Cheng, François, Souffle-Esprit, Textes théoriques chinois sur l’art pictural, Éditions du Seuil : Paris, p. 54

domingo, 15 de enero de 2012

Pintura y caligrafía, una pasión


Despues de mucho cavilar acerca de que hacer este Año Chino del Dragón, ( por que la principio y como siempre tuve otras ideas ) he decidido hacer el carácter dragón en una de las grafías más antiguas
chinas.............Como este año se trata de un dragón cuyo elemento es el agua, he decidido que tenía que ser una de las primeras representaciones de este ser mitológico, como vereis es muy abstracto y sencillo...........nada fácil de caligrafiar por otro lado.
La caligrafía aunque parezca fácil no lo es en absoluto, por que no es solo captar la imagen hay que dotarla de espiritu, de movimiento, con él la idea representada, sea un carácter o un paisaje, cobra vida.
Os deseo a todos un Feliz Año del Dragón de Agua !!!!!!!!!!!!!!!!!!


[Publicado por Alicia Promio en http://pinceltintatinteropapel.blogspot.com/]

Matisse y la Caligrafía China



Para Henri Matisse (Cateau-Cambrésis, 1869 - Niza, 1954), sus dibujos eran obras de arte a parte entera, de la misma forma que sus lienzos. El Museo departamental Henri Matisse de su ciudad nativa, en el norte de Francia, agrupa por primera vez el grueso de su obra dibujada, desde los primeros esbozos y retratos de principios de siglo, hasta sus dibujos más monumentales, en un viaje marcado por la búsqueda minimalista por la perfección. La muestra reúne un total de 137 obras, de las cuales unas 90 nunca se han mostrado al público.
"El dibujo con pincel y tinta es una práctica que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera, que ha evolucionado con el tiempo y que es esencial para Matisse", explica Patrice Deparpe, conservador adjunto del centro de Cateau-Cambrésis. "Representa la forma de expresarse en el espacio con un mínimo de material, buscando la pureza y la perfección, es una técnica que ha revolucionado el arte occidental".
Matisse empieza a dibujar en las calles del París a principios de 1900 con su amigo el pintor Albert Marquet, aprendiendo a captar el movimiento, y a partir de 1946 se centra ya en los dibujos realizados con pincel y tinta china. Empieza así con sus retratos, como el de una de sus modelos preferidas, Lydia Delectorsakaya, al que sigue una larga serie de dibujos de una extrema simpleza en los que bastaba "con una señal para evocar el rostro", como explicaba el propio artista.
A los rostros, que evolucionan bajo la influencia del descubrimiento del arte esquimal hacia las máscaras, se suman rápidamente las naturalezas muertas y los paisajes, que poco a poco van culminando también hacia un estilo muy depurado. En ese afán perfeccionista y buscando la justeza del gesto, Matisse estudia detenidamente la caligrafía china que produce con detalle.
Henri Matisse
Arbre [Le Platane]
Nice, 1951
Pinceau et encre de Chine,
corrections à la gouache blanche, sur papier vélin
avec ajout de papier collé en bas du centre
Direction des Musées de France
Don de Mme Jean Matisse, 1978
Dépôt au musée Matisse, Nice
© Succession H. Matisse
Photo François Fernandez
A partir de 1948, sus dibujos alcanzan dimensiones monumentales, con los realizados para la capilla dominicana San Rosario de Vence, en el sureste de Francia, donde se ocupó de todos los detalles decorativos, incluido el gigante retrato de Santo Domingo y la escena del Camino de la Cruz de Jesús Cristo. "Estos dibujos tienen que salirle a uno del corazón", explicó Matisse a Picasso en referencia a este trabajo.
Entonces se centra ya en grandes dibujos, como la impresionante serie de acróbatas, en la que Matisse transmite el movimiento con un solo trazo de pincel. Otra de sus obras cumbre que se puede ver en la muestra es la serie de los árboles, unos trabajos preparatorios para los que dibujó a tamaño natural y que cubren majestuosamente dos paredes del comedor de su editor, André Tériade, en Saint-Jean Cap Ferra, en la Costa Azul. "Cuando uno dibuja un árbol, no hay que olvidarse que tiene raíces, aunque no se dibujen", escribió Matisse.
Además de recordar el talante de dibujante, su dedicación exclusiva por este arte en sus últimos años, y su continua exploración del perfeccionamiento, la exposición, que está abierta al público hasta el 19 de febrero, dedica el última apartado a artistas contemporáneos, en los que busca los ecos del trabajo de Matisse.

Artículo publicado en:


domingo, 8 de enero de 2012

Ghani Alani


Ghani Alani : La caligrafía es el vínculo entre la letra y el ser



Entrevista realizada por Bassam Mansour

Galardonado con el Premio UNESCO-Sharjah de Cultura Árabe 2009, Ghani Alani considera que esta distinción es un reconocimiento del arte de la caligrafía.

“En el principio era Bagdad”, así evoca Ghani Alani el papel desempeñado por su ciudad natal en la historia de la caligrafía árabe y musulmana. En ella nacieron las demás corrientes y diferentes escuelas caligráficas. Esto no le impide reconocer que el arte de la caligrafía se desarrolló también en otros lugares y capitales importantes de la civilización árabe-musulmana, desde Al Andalus hasta Bukhara.
“Vine al mundo con la pluma en la mano y no consigo recordar en qué momento preciso empecé a caligrafiar por primera vez”, dice, antes de agregar: “En el barrio donde nací había muchos plantíos de cañas con las que se fabrican las plumas”. Ghani Alani empezó a trabajar a una edad temprana. “Me dieron un empleo en la compañía del ferrocarril de Bagdad. Durante el día limpiaba los vagones y por la noche volvía a casa y me ponía a estudiar. El día de descanso semanal, el viernes, me dedicaba a estudiar y practicar la caligrafía”.
“Mi maestro se llamaba Hachem Mohamed, y era más conocido por el apodo de Baghdadi. Era heredero del linaje de los más grandes maestros de la caligrafía, cuyos orígenes se remontan a la escuela abasida, doce siglos atrás. Cuando lo conocí, yo tenía trece años. Me sumergí literalmente en el estudio de la escritura durante tres años. Una vez acabada esta primera etapa de aprendizaje, la que vino después me pareció más fácil. En efecto, dibujar una letra te lleva a dibujar dos, y éstas te conducen a formar primero una palabra y al final una frase”.
Ese gran maestro de la caligrafía no se contentó con enseñarle el trazado de las letras con la pluma, sino que le indujo a cobrar conciencia del vínculo que une al ser con la letra. Ghani Alani estima que “en la caligrafía hay algo que tiene que ver con el alama”. La pluma del calígrafo es tan sólo una prolongación de su brazo, de todo su ser. “Mi maestro no me decía nunca cómo debía trazar las letras, sino que llamaba mi atención sobre el vínculo existente entre el cuerpo y la letra”. Solía decirme que “las manos son diferentes y su tamaño influye en las letras, por eso éstas son el reflejo del hombre”.
“Aprendí el arte de Hachem Al Baghdadi, tal y como él lo había heredado de los fundadores de la escuela de Bagdad. Un día me hizo entrega de un diploma que jamás había dado a ninguno de sus alumnos. Cuando un profesor de caligrafía expide ese título, autoriza al discípulo a firmar sus obras con su propio nombre. El diploma viene a ser, por lo tanto, un documento ‘oficial’ por el que se reconoce que el alumno ha alcanzado verdaderamente el nivel de maestría”. El diploma rezaba así: “Una vez comprobado que el destinatario de este hermoso certificado ha asimilado las reglas de la caligrafía árabe, ha explorado todas las formas de este arte y ha sobresalido en ellas, le he otorgado el derecho de rubricar sus bellas escrituras con su firma”.
Ghani Alani dejó Bagdad para irse a la capital francesa en 1967. “Vine a París a doctorarme en derecho. Quería que la caligrafía fuese tan sólo un pasatiempo, pero la pasión pudo más. Así que el abogado dejó la toga para hacer de una punta de caña afilada su instrumento de trabajo. El decano de la facultad, al entregarnos los diplomas, nos dijo: ‘A partir de hoy están ustedes preparados para estudiar el derecho’. Con eso quería decir que habíamos adquirido los medios necesarios para pensar. En el fondo venía a ser exactamente lo mismo que nos decía el profesor Hachem Al Baghdadi a propósito de la caligrafía”.
“Cuando acabé mis estudios de derecho en Bagdad –dice– ingresé en el Instituto de Bellas Artes de esta ciudad, tal y como quería mi maestro Hachem Al Baghdadi. El mismo año de mi ingreso, vino allí, en calidad de profesor invitado, Hamad Al Amidi, un gran maestro turco de la iluminación islámica de manuscritos. Sus enseñanzas fueron muy importantes para mí. De hecho, practico la caligrafía y la iluminación a la vez, cosa que no suele ser muy corriente”.
“Desde el principio traté de captar la esencia de la escritura en la civilización árabe. Partiendo de mi experiencia, empecé a ahondar en las ideas de unidad y continuidad que la caligrafía permite expresar. La caligrafía viene a ser como un río en el que confluyen las demás artes para enriquecerla”.
En opinión de Ghani Alani, el desarrollo de la caligrafía en la civilización árabe no guarda relación –como se suele pensar a menudo– con la prohibición de ejecutar representaciones pictóricas. “Es una suposición equivocada”, dice. “En la civilización islámica existe el dibujo, sobre todo en Turquía y el Irán. Además, la caligrafía puede contener imágenes figurativas. El apogeo de la caligrafía en la civilización árabe se explica sobre todo porque esta última es una civilización del verbo desde la era preislámica, cuando el único arte era la poesía y cuando el poeta era el orgullo de su clan. Y donde está el verbo, está la escritura”.
Los orígenes formales de la caligrafía los explica así: “El trazado curvo y el recto ha existido desde siempre en todas las formas de escritura del mundo: desde los pictogramas hasta los ideogramas, pasando por la escritura ‘fonética’ que dio a la cuneiforme su estructura silábica. Desde la invención de la cuneiforme, las escrituras adquirieron esas dos formas: el trazado recto y el curvo. Tenemos numerosos ejemplos ilustrativos de esto en los escritos mesopotámicos, por ejemplo en la inscripción del código de Hamurabi en el que las letras –contrariamente al uso de la época– se caracterizan por su rectitud”
Ghani Alani nos da también su punto de vista sobre la escritura cúfica. “Nunca he calificado de cúfica a la escritura recta. Los que así la han llamado cometieron un error considerable, al dar por sentado que se podía denominar cúfica a toda escritura que fuese recta y angular. La verdad es muy diferente. Este tipo de escritura se remonta a una época muy anterior al nacimiento de la ciudad de Kufa, de la que se deriva su nombre. En realidad, data de la época de los Mualakats, los siete poemas más bellos de la era preislámica que, según se dice, fueron inscritos en La Meca, a la entrada del santuario de la Kaaba. Yo prefiero dar el calificativo de de angular a este tipo de escritura, si bien es cierto que la corriente caligráfica cúfica la mejoró y difundió su uso, tanto en los manuscritos como en la arquitectura. Luego, la escuela de Bagdad crearía la escritura cursiva que consta de varios tipos: el thuluth, le diwani y el naskhi, que es el que se ha adoptado para los caracteres de imprenta.”
Refiriéndose a los célebres Mualakats, cuya veracidad se pone en entredicho, Ghani Alani dice: “Siempre habrá gente que dude de la existencia de esos poemas, pero es indiscutible que ya en el periodo preislámico había textos escritos en alfabeto árabe. Se han encontrado documentos, tratados y acuerdos grabados en tabletas de piedra muy anteriores a ese periodo. También se han encontrado textos grabados en la piedra en algunos sitios arqueológicos. El más célebre de ellos es el de Madain Saleh,* emplazado en Arabia Saudita”.
Ghani Alani vive en París desde hace más de 40 años. Sobre su relación con el mundo occidental, confiesa lo siguiente: “Vivo en Europa y mis intercambios con la sociedad occidental han sido muy fructíferos en los dos sentidos, a pesar de la diferencia que se da entre el pensamiento árabe y el occidental. El primero se basa en el verbo y el segundo en la imagen. Ahora bien, el verbo comprende la imagen, y el mejor ejemplo de ello nos lo da la poesía, ‘el archivo de los árabes’ como decían los antiguos”.
El hecho de haber sido distinguido con el Premio UNESCO-Sharjah de Cultura Árabe significa mucho para Ghani Alani. “En primer lugar –nos dice– es un pleno reconocimiento de la caligrafía como arte, un arte que forma parte del alma de la civilización árabe y representa la armazón de esta cultura. Pero lo más importante es que se me haya otorgado el premio por ser un artista iraquí. Esto permite mostrar otra cara del Iraq, muy diferente de las imágenes de guerra y violencia que han invadido las pantallas de televisión de todo el mundo”.
* Este sitio está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial

[Publicado en Unesco el 10.02.2010]

La calligraphie persanne

La Calligraphie persane

Page de calligraphie persane en nasta'liq
Faïzabad, vers 1765-1775,
Paris, BnF, Manuscrits orientaux, Persan
Empruntée aux Arabes depuis le Xe siècle, l'écritre persane, très imparfaite dans sa notation phonétique de la langue persane, a su mettre à profit ses ambiguîtés graphiques pour développer, à des fins poétiques, des recherches d'esthétique formelle.

Elles ont abouti à une fructueuse réflexion sur l'écriture qui devait naturellement encourager l'épanouissement de l'art calligraphique. Lié au respect de la parole sacrée du Coran, cet art s'impose aussi en raison de l'importance de l'art du livre dans les cours de culture persane où, depuis le Moyen Âge la tradition culturelle associe la figure du prince lettré, du calligraphe et parfois aussi du poète.

S'ils ont cultivé les différents styles de la calligraphie arabe, les calligraphes persans ont aussi inventé des écritures originales: le ta'liq, qui est une écriture de chancellerie, mais surtout le nasta'liq, qui s'est rapidement imposé pour copier la plupart des textes persans en poésie ou en prose. Vraisamblablement né vers 1375 à Tabriz, le nasta'liq - tout en volutes harmonieuses et en formes arrondies - apparaît curieusement en même temps que le horoufisme, doctrine religieuse qui accorde une aleur sacrée aux lettres. Calligraphie et mystique, du reste, se rejoignent souvent.

Dans l'imaginaire collectif, cette écriture se confond avec la langue persane, et ce malgré l’invention au XVIIe siècle d’une nouvelle écriture, le chekasteh, ou « écriture brisée » qui semble plutôt le fait des milieux de chancellerie.

Inséparable de la poésie, la calligraphie est d'une importance essentielle pour la culture persane. Souvent sertie dans de somptueux encadrements enluminés, elle est un art vivant où la beauté formelle est sans cesse traversée par l'émotion. Forme et fond s'y épousent, dépassant par la magie d'une esthétique intense l'opposition entre forme et sens engendrée par l'ambiguïté d'une écriture qi n'a pas été créée pour la langue qu'elle doit noter.
In
« Ma plume se hâtait alors que j’écrivais : 
elle se brisa quand elle en vint à l’amour. »
Mowlawi


Les mille et une écritures persanes
Il n’existe pas d’écriture persane : au cours de l’histoire, les langues iraniennes ont emprunté leur écriture aux peuples voisins. Ainsi diverses écritures se sont-elles succédées, toutes largement inaptes à rendre parfaitement compte du système phonologique des parlers iraniens.

Micrographie d'une sourate du Coran
Paris, BnF, Mss or., persan
AVIe siècle avant J.-C., c’est l’écriture cunéiforme qui note le vieux-perse, mais les scribes au service des Achéménides étant le plus souvent araméens préfèrent l’usage de l’écriture araméenne pour les besoins de la chancellerie. Cette tradition « araméenne » resurgit sous l’empire des Sassanides (211-645) et c’est alors à nouveau par l’écriture araméenne qu’est notée la langue de l’empire, le pehlevi, ou plutôt pour chaque mot l’équivalent araméen du radical pehlevi suivi de la désinence persane. Ainsi l’interprétation des textes, parce qu’elle suppose la connaissance de l’araméen, soulève-t-elle mille difficultés. De plus cette écriture officielle se trouve concurrencée par d’autres écritures — sémitiques — ; en effet, les Juifs utilisent, pour noter le moyen-perse, les caractères hébraïques, et les chrétiens l’alphabet syriaque.

AVIIe siècle, un nouveau bouleversement se produit avec la conquête, en 634, du plateau iranien par les Musulmans : la langue arabe supplante alors le pehlevi comme langue administrative. L’écriture arabe, écriture du Coran, est entourée de respect par les membres de la chancellerie musulmane. C’est à ces lettrés que l’on doit l’adaptation de l’alphabet arabe pour la notation des textes persans (à partir du Xe siècle), adaptation difficile, certains sons de la langue persane n’existant pas dans l’écriture arabe : ils ont dû être ajoutés par des points à certaines lettres. De plus, l’écriture arabe distingue les voyelles longues — qui sont notées — et les voyelles brèves — qui ne le sont pas —, là où le riche vocalisme persan repose sur des différences de timbre. Cela conduit à un système de notation graphique un peu flou où le même mot peut se lire de plusieurs manières. Mais cette imprécision permet le déploiement de jeux poétiques raffinés qui s’appuient justement sur l’ambiguïté de l’écriture pour faire fleurir suggestion et mystère