La caligrafía (shūfă -书法) ocupa un puesto de gran importancia en la historia
de la estética y la filosofía del arte chino, desde los primeros trazos
(1200-1045 a.C.) grabados en caparazones y huesos, hasta su más bella expresión
en pintura y poesía ya que su técnica es un elemento fundamental a la hora de
realizarlas y de conseguir el "estado emocional estético"[1] deseado en el espectador.
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Fig.1 |
El carácter más antiguo de «bello» era la figura de un danzante (Fig.1), que relaciona la belleza con lo visual y lo auditivo; sin embargo en el
primer diccionario etimológico el Showen Jiezi de Xu Shen (siglo
I d.C.), el carácter měi (美) aparecerá
ligeramente modificado combinando los caracteres de «cordero» y «grande», adoptando el sentido adicional de «bueno para el paladar». De este modo,
la belleza fue vinculada al placer gustativo, lo «bello» es lo «bueno» y por extensión lo bueno unirá
lo estético a lo ético.
Desde el siglo IV a.C. las enseñanzas de los maestros Kong (Confucio),
Zhuang Zi y Lao Zi marcarán profundamente el pensamiento chino. Del
confucianismo surgirá la importancia didáctica de la poesía, y por ende el uso
de la caligrafía, como expresión de los sentimientos, «Corazón
correcto, pincel correcto». Por
otra parte, el daoismo acercará el artista a la naturaleza en búsqueda de la
armonía y equilibrio de la misma.
Mas, ¿Cómo expresar lo inexplicable? Olvidando el «yo» para identificarse
con el objeto pintado en un ejercicio de empatía total. A finales de la
dinastía Sung, el pintor chino concebía al hombre en simbiosis con el paisaje;
no se trataba de «copiar» sino de captar
su verdadera esencia. La correcta técnica del uso del pincel en el trazo, al
ritmo de la respiración y en un estado de concentración cuasi meditativa
implicando mente y cuerpo, reflejará el esprit[2]
de quien lo maneja, permitiendo expresar el pensamiento dándole belleza visual.
L’art de l’encre, comme il est magique et quasi sur-naturel! C’est avec les six nuances de l’encre …. Que le peintre tente de recréer les vibrations des innombrables phénomènes de la Création. Au-delà de ces nuances, il y a encore le « sans-encre » … [3]
La rica particularidad fonética y semántica de la lengua china
permite la expresión de una belleza viva que, a imagen del dao, es
oculta y a la vez manifiesta. Como dirá un antiguo proverbio «En la poesía
hay pintura, en la pintura hay poesía». De ahí que en un momento dado ambas artes se unan en un mismo
espacio volviéndose inseparables. Es más, una misma obra pictórica podrá presentar
caligrafías de diferentes maestros. Cada maestro aportará su obra poética y
caligráfica sin romper con la armonía del conjunto, no hay un «yo» intentando predominar
sobre los otros. La fuerza, ese esprit del artista, no necesita innovar
o ser diferente para ser reconocida.
La caligrafía y la pintura seguirán formando parte indiscutible del
arte en mayúscula en la cultura China, aunque i-pads y tablets conquisten
el mercado, nunca podrá igualarse a la gracia y belleza de la danza del pincel
sobre el papel de arroz.
Bibliografía:
- Moore, Oliver, Chinese, Collection Reading the
Past, Ed. British Museum Press: London, 2000
-
Mediavilla, Claude, l’ABCdaire de la Calligraphie
chinoise, Ed. Flammarion : Paris, 2004
- Hu-sterk, Florence, La beauté autrement, introduction
à l’esthétique chinoise, Editions You-Feng :Paris, 2004
-
Cheng,
François, Arte, Meditación sobre la belleza, Ed. Siruela
- Cheng, François, Souffle-Esprit, Textes théoriques chinois sur l'art pictural, Éditions du Seuil: Paris
[1] Expresión empleada por Chantal Maillard y Óscar Pujol para describir el término indio Rasa en la obra Rasa, el plcer estético en la tradición india, José J. de Olañeta Ed.: Palma de Mallorca, 2006 ,p. 25
[2] En lengua francesa esprit no solo alude al alma o emanación de los cuerpos, sino al principio pensante. Es el principio de vida psíquica, tanto afectiva como intelectual, la consciencia.
[2] En lengua francesa esprit no solo alude al alma o emanación de los cuerpos, sino al principio pensante. Es el principio de vida psíquica, tanto afectiva como intelectual, la consciencia.
[3] Cheng, François, Souffle-Esprit,
Textes théoriques chinois sur l’art pictural, Éditions du Seuil :
Paris, p. 54
Felicidades, interesante reflexión. La comparto via FB y Twitter.
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