domingo, 15 de enero de 2012

Pintura y caligrafía, una pasión


Despues de mucho cavilar acerca de que hacer este Año Chino del Dragón, ( por que la principio y como siempre tuve otras ideas ) he decidido hacer el carácter dragón en una de las grafías más antiguas
chinas.............Como este año se trata de un dragón cuyo elemento es el agua, he decidido que tenía que ser una de las primeras representaciones de este ser mitológico, como vereis es muy abstracto y sencillo...........nada fácil de caligrafiar por otro lado.
La caligrafía aunque parezca fácil no lo es en absoluto, por que no es solo captar la imagen hay que dotarla de espiritu, de movimiento, con él la idea representada, sea un carácter o un paisaje, cobra vida.
Os deseo a todos un Feliz Año del Dragón de Agua !!!!!!!!!!!!!!!!!!


[Publicado por Alicia Promio en http://pinceltintatinteropapel.blogspot.com/]

Matisse y la Caligrafía China



Para Henri Matisse (Cateau-Cambrésis, 1869 - Niza, 1954), sus dibujos eran obras de arte a parte entera, de la misma forma que sus lienzos. El Museo departamental Henri Matisse de su ciudad nativa, en el norte de Francia, agrupa por primera vez el grueso de su obra dibujada, desde los primeros esbozos y retratos de principios de siglo, hasta sus dibujos más monumentales, en un viaje marcado por la búsqueda minimalista por la perfección. La muestra reúne un total de 137 obras, de las cuales unas 90 nunca se han mostrado al público.
"El dibujo con pincel y tinta es una práctica que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera, que ha evolucionado con el tiempo y que es esencial para Matisse", explica Patrice Deparpe, conservador adjunto del centro de Cateau-Cambrésis. "Representa la forma de expresarse en el espacio con un mínimo de material, buscando la pureza y la perfección, es una técnica que ha revolucionado el arte occidental".
Matisse empieza a dibujar en las calles del París a principios de 1900 con su amigo el pintor Albert Marquet, aprendiendo a captar el movimiento, y a partir de 1946 se centra ya en los dibujos realizados con pincel y tinta china. Empieza así con sus retratos, como el de una de sus modelos preferidas, Lydia Delectorsakaya, al que sigue una larga serie de dibujos de una extrema simpleza en los que bastaba "con una señal para evocar el rostro", como explicaba el propio artista.
A los rostros, que evolucionan bajo la influencia del descubrimiento del arte esquimal hacia las máscaras, se suman rápidamente las naturalezas muertas y los paisajes, que poco a poco van culminando también hacia un estilo muy depurado. En ese afán perfeccionista y buscando la justeza del gesto, Matisse estudia detenidamente la caligrafía china que produce con detalle.
Henri Matisse
Arbre [Le Platane]
Nice, 1951
Pinceau et encre de Chine,
corrections à la gouache blanche, sur papier vélin
avec ajout de papier collé en bas du centre
Direction des Musées de France
Don de Mme Jean Matisse, 1978
Dépôt au musée Matisse, Nice
© Succession H. Matisse
Photo François Fernandez
A partir de 1948, sus dibujos alcanzan dimensiones monumentales, con los realizados para la capilla dominicana San Rosario de Vence, en el sureste de Francia, donde se ocupó de todos los detalles decorativos, incluido el gigante retrato de Santo Domingo y la escena del Camino de la Cruz de Jesús Cristo. "Estos dibujos tienen que salirle a uno del corazón", explicó Matisse a Picasso en referencia a este trabajo.
Entonces se centra ya en grandes dibujos, como la impresionante serie de acróbatas, en la que Matisse transmite el movimiento con un solo trazo de pincel. Otra de sus obras cumbre que se puede ver en la muestra es la serie de los árboles, unos trabajos preparatorios para los que dibujó a tamaño natural y que cubren majestuosamente dos paredes del comedor de su editor, André Tériade, en Saint-Jean Cap Ferra, en la Costa Azul. "Cuando uno dibuja un árbol, no hay que olvidarse que tiene raíces, aunque no se dibujen", escribió Matisse.
Además de recordar el talante de dibujante, su dedicación exclusiva por este arte en sus últimos años, y su continua exploración del perfeccionamiento, la exposición, que está abierta al público hasta el 19 de febrero, dedica el última apartado a artistas contemporáneos, en los que busca los ecos del trabajo de Matisse.

Artículo publicado en:


domingo, 8 de enero de 2012

Ghani Alani

video

Ghani Alani : La caligrafía es el vínculo entre la letra y el ser



Entrevista realizada por Bassam Mansour

Galardonado con el Premio UNESCO-Sharjah de Cultura Árabe 2009, Ghani Alani considera que esta distinción es un reconocimiento del arte de la caligrafía.

“En el principio era Bagdad”, así evoca Ghani Alani el papel desempeñado por su ciudad natal en la historia de la caligrafía árabe y musulmana. En ella nacieron las demás corrientes y diferentes escuelas caligráficas. Esto no le impide reconocer que el arte de la caligrafía se desarrolló también en otros lugares y capitales importantes de la civilización árabe-musulmana, desde Al Andalus hasta Bukhara.
“Vine al mundo con la pluma en la mano y no consigo recordar en qué momento preciso empecé a caligrafiar por primera vez”, dice, antes de agregar: “En el barrio donde nací había muchos plantíos de cañas con las que se fabrican las plumas”. Ghani Alani empezó a trabajar a una edad temprana. “Me dieron un empleo en la compañía del ferrocarril de Bagdad. Durante el día limpiaba los vagones y por la noche volvía a casa y me ponía a estudiar. El día de descanso semanal, el viernes, me dedicaba a estudiar y practicar la caligrafía”.
“Mi maestro se llamaba Hachem Mohamed, y era más conocido por el apodo de Baghdadi. Era heredero del linaje de los más grandes maestros de la caligrafía, cuyos orígenes se remontan a la escuela abasida, doce siglos atrás. Cuando lo conocí, yo tenía trece años. Me sumergí literalmente en el estudio de la escritura durante tres años. Una vez acabada esta primera etapa de aprendizaje, la que vino después me pareció más fácil. En efecto, dibujar una letra te lleva a dibujar dos, y éstas te conducen a formar primero una palabra y al final una frase”.
Ese gran maestro de la caligrafía no se contentó con enseñarle el trazado de las letras con la pluma, sino que le indujo a cobrar conciencia del vínculo que une al ser con la letra. Ghani Alani estima que “en la caligrafía hay algo que tiene que ver con el alama”. La pluma del calígrafo es tan sólo una prolongación de su brazo, de todo su ser. “Mi maestro no me decía nunca cómo debía trazar las letras, sino que llamaba mi atención sobre el vínculo existente entre el cuerpo y la letra”. Solía decirme que “las manos son diferentes y su tamaño influye en las letras, por eso éstas son el reflejo del hombre”.
“Aprendí el arte de Hachem Al Baghdadi, tal y como él lo había heredado de los fundadores de la escuela de Bagdad. Un día me hizo entrega de un diploma que jamás había dado a ninguno de sus alumnos. Cuando un profesor de caligrafía expide ese título, autoriza al discípulo a firmar sus obras con su propio nombre. El diploma viene a ser, por lo tanto, un documento ‘oficial’ por el que se reconoce que el alumno ha alcanzado verdaderamente el nivel de maestría”. El diploma rezaba así: “Una vez comprobado que el destinatario de este hermoso certificado ha asimilado las reglas de la caligrafía árabe, ha explorado todas las formas de este arte y ha sobresalido en ellas, le he otorgado el derecho de rubricar sus bellas escrituras con su firma”.
Ghani Alani dejó Bagdad para irse a la capital francesa en 1967. “Vine a París a doctorarme en derecho. Quería que la caligrafía fuese tan sólo un pasatiempo, pero la pasión pudo más. Así que el abogado dejó la toga para hacer de una punta de caña afilada su instrumento de trabajo. El decano de la facultad, al entregarnos los diplomas, nos dijo: ‘A partir de hoy están ustedes preparados para estudiar el derecho’. Con eso quería decir que habíamos adquirido los medios necesarios para pensar. En el fondo venía a ser exactamente lo mismo que nos decía el profesor Hachem Al Baghdadi a propósito de la caligrafía”.
“Cuando acabé mis estudios de derecho en Bagdad –dice– ingresé en el Instituto de Bellas Artes de esta ciudad, tal y como quería mi maestro Hachem Al Baghdadi. El mismo año de mi ingreso, vino allí, en calidad de profesor invitado, Hamad Al Amidi, un gran maestro turco de la iluminación islámica de manuscritos. Sus enseñanzas fueron muy importantes para mí. De hecho, practico la caligrafía y la iluminación a la vez, cosa que no suele ser muy corriente”.
“Desde el principio traté de captar la esencia de la escritura en la civilización árabe. Partiendo de mi experiencia, empecé a ahondar en las ideas de unidad y continuidad que la caligrafía permite expresar. La caligrafía viene a ser como un río en el que confluyen las demás artes para enriquecerla”.
En opinión de Ghani Alani, el desarrollo de la caligrafía en la civilización árabe no guarda relación –como se suele pensar a menudo– con la prohibición de ejecutar representaciones pictóricas. “Es una suposición equivocada”, dice. “En la civilización islámica existe el dibujo, sobre todo en Turquía y el Irán. Además, la caligrafía puede contener imágenes figurativas. El apogeo de la caligrafía en la civilización árabe se explica sobre todo porque esta última es una civilización del verbo desde la era preislámica, cuando el único arte era la poesía y cuando el poeta era el orgullo de su clan. Y donde está el verbo, está la escritura”.
Los orígenes formales de la caligrafía los explica así: “El trazado curvo y el recto ha existido desde siempre en todas las formas de escritura del mundo: desde los pictogramas hasta los ideogramas, pasando por la escritura ‘fonética’ que dio a la cuneiforme su estructura silábica. Desde la invención de la cuneiforme, las escrituras adquirieron esas dos formas: el trazado recto y el curvo. Tenemos numerosos ejemplos ilustrativos de esto en los escritos mesopotámicos, por ejemplo en la inscripción del código de Hamurabi en el que las letras –contrariamente al uso de la época– se caracterizan por su rectitud”
Ghani Alani nos da también su punto de vista sobre la escritura cúfica. “Nunca he calificado de cúfica a la escritura recta. Los que así la han llamado cometieron un error considerable, al dar por sentado que se podía denominar cúfica a toda escritura que fuese recta y angular. La verdad es muy diferente. Este tipo de escritura se remonta a una época muy anterior al nacimiento de la ciudad de Kufa, de la que se deriva su nombre. En realidad, data de la época de los Mualakats, los siete poemas más bellos de la era preislámica que, según se dice, fueron inscritos en La Meca, a la entrada del santuario de la Kaaba. Yo prefiero dar el calificativo de de angular a este tipo de escritura, si bien es cierto que la corriente caligráfica cúfica la mejoró y difundió su uso, tanto en los manuscritos como en la arquitectura. Luego, la escuela de Bagdad crearía la escritura cursiva que consta de varios tipos: el thuluth, le diwani y el naskhi, que es el que se ha adoptado para los caracteres de imprenta.”
Refiriéndose a los célebres Mualakats, cuya veracidad se pone en entredicho, Ghani Alani dice: “Siempre habrá gente que dude de la existencia de esos poemas, pero es indiscutible que ya en el periodo preislámico había textos escritos en alfabeto árabe. Se han encontrado documentos, tratados y acuerdos grabados en tabletas de piedra muy anteriores a ese periodo. También se han encontrado textos grabados en la piedra en algunos sitios arqueológicos. El más célebre de ellos es el de Madain Saleh,* emplazado en Arabia Saudita”.
Ghani Alani vive en París desde hace más de 40 años. Sobre su relación con el mundo occidental, confiesa lo siguiente: “Vivo en Europa y mis intercambios con la sociedad occidental han sido muy fructíferos en los dos sentidos, a pesar de la diferencia que se da entre el pensamiento árabe y el occidental. El primero se basa en el verbo y el segundo en la imagen. Ahora bien, el verbo comprende la imagen, y el mejor ejemplo de ello nos lo da la poesía, ‘el archivo de los árabes’ como decían los antiguos”.
El hecho de haber sido distinguido con el Premio UNESCO-Sharjah de Cultura Árabe significa mucho para Ghani Alani. “En primer lugar –nos dice– es un pleno reconocimiento de la caligrafía como arte, un arte que forma parte del alma de la civilización árabe y representa la armazón de esta cultura. Pero lo más importante es que se me haya otorgado el premio por ser un artista iraquí. Esto permite mostrar otra cara del Iraq, muy diferente de las imágenes de guerra y violencia que han invadido las pantallas de televisión de todo el mundo”.
* Este sitio está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial

[Publicado en Unesco el 10.02.2010]

La calligraphie persanne

La Calligraphie persane

Page de calligraphie persane en nasta'liq
Faïzabad, vers 1765-1775,
Paris, BnF, Manuscrits orientaux, Persan
Empruntée aux Arabes depuis le Xe siècle, l'écritre persane, très imparfaite dans sa notation phonétique de la langue persane, a su mettre à profit ses ambiguîtés graphiques pour développer, à des fins poétiques, des recherches d'esthétique formelle.

Elles ont abouti à une fructueuse réflexion sur l'écriture qui devait naturellement encourager l'épanouissement de l'art calligraphique. Lié au respect de la parole sacrée du Coran, cet art s'impose aussi en raison de l'importance de l'art du livre dans les cours de culture persane où, depuis le Moyen Âge la tradition culturelle associe la figure du prince lettré, du calligraphe et parfois aussi du poète.

S'ils ont cultivé les différents styles de la calligraphie arabe, les calligraphes persans ont aussi inventé des écritures originales: le ta'liq, qui est une écriture de chancellerie, mais surtout le nasta'liq, qui s'est rapidement imposé pour copier la plupart des textes persans en poésie ou en prose. Vraisamblablement né vers 1375 à Tabriz, le nasta'liq - tout en volutes harmonieuses et en formes arrondies - apparaît curieusement en même temps que le horoufisme, doctrine religieuse qui accorde une aleur sacrée aux lettres. Calligraphie et mystique, du reste, se rejoignent souvent.

Dans l'imaginaire collectif, cette écriture se confond avec la langue persane, et ce malgré l’invention au XVIIe siècle d’une nouvelle écriture, le chekasteh, ou « écriture brisée » qui semble plutôt le fait des milieux de chancellerie.

Inséparable de la poésie, la calligraphie est d'une importance essentielle pour la culture persane. Souvent sertie dans de somptueux encadrements enluminés, elle est un art vivant où la beauté formelle est sans cesse traversée par l'émotion. Forme et fond s'y épousent, dépassant par la magie d'une esthétique intense l'opposition entre forme et sens engendrée par l'ambiguïté d'une écriture qi n'a pas été créée pour la langue qu'elle doit noter.
In
« Ma plume se hâtait alors que j’écrivais : 
elle se brisa quand elle en vint à l’amour. »
Mowlawi


Les mille et une écritures persanes
Il n’existe pas d’écriture persane : au cours de l’histoire, les langues iraniennes ont emprunté leur écriture aux peuples voisins. Ainsi diverses écritures se sont-elles succédées, toutes largement inaptes à rendre parfaitement compte du système phonologique des parlers iraniens.

Micrographie d'une sourate du Coran
Paris, BnF, Mss or., persan
AVIe siècle avant J.-C., c’est l’écriture cunéiforme qui note le vieux-perse, mais les scribes au service des Achéménides étant le plus souvent araméens préfèrent l’usage de l’écriture araméenne pour les besoins de la chancellerie. Cette tradition « araméenne » resurgit sous l’empire des Sassanides (211-645) et c’est alors à nouveau par l’écriture araméenne qu’est notée la langue de l’empire, le pehlevi, ou plutôt pour chaque mot l’équivalent araméen du radical pehlevi suivi de la désinence persane. Ainsi l’interprétation des textes, parce qu’elle suppose la connaissance de l’araméen, soulève-t-elle mille difficultés. De plus cette écriture officielle se trouve concurrencée par d’autres écritures — sémitiques — ; en effet, les Juifs utilisent, pour noter le moyen-perse, les caractères hébraïques, et les chrétiens l’alphabet syriaque.

AVIIe siècle, un nouveau bouleversement se produit avec la conquête, en 634, du plateau iranien par les Musulmans : la langue arabe supplante alors le pehlevi comme langue administrative. L’écriture arabe, écriture du Coran, est entourée de respect par les membres de la chancellerie musulmane. C’est à ces lettrés que l’on doit l’adaptation de l’alphabet arabe pour la notation des textes persans (à partir du Xe siècle), adaptation difficile, certains sons de la langue persane n’existant pas dans l’écriture arabe : ils ont dû être ajoutés par des points à certaines lettres. De plus, l’écriture arabe distingue les voyelles longues — qui sont notées — et les voyelles brèves — qui ne le sont pas —, là où le riche vocalisme persan repose sur des différences de timbre. Cela conduit à un système de notation graphique un peu flou où le même mot peut se lire de plusieurs manières. Mais cette imprécision permet le déploiement de jeux poétiques raffinés qui s’appuient justement sur l’ambiguïté de l’écriture pour faire fleurir suggestion et mystère



La crisis acaba con Áncora y Delfín, histórica librería de Barcelona


La crisis acaba con Áncora y Delfín, histórica librería de Barcelona
Cierra la General de Arte, abierta desde 1890, y Jaimes abandonará el paseo de Gràcia
SARA CANALS
Barcelona


No es la primera vez que una librería histórica cierra en Barcelona, pero ver cómo algunos de los establecimientos más emblemáticos de la ciudad van desapareciendo poco a poco desanima al sector. Áncora y Delfín, una de las grandes desde 1956, llevaba cuatro años luchando contra el impacto de la crisis y, finalmente, se ha visto obligada a poner punto y final a más de 55 años de historia. "Hacía tiempo que el negocio no funcionaba y al final nos hemos resignado a aceptar que las estructuras pequeñas ya no se aguantan, y mucho menos en el caso de las librerías", explica Eulàlia Teixidor, propietaria de Áncoray Delfín desde 1997.

Teixidor es consciente de que, a parte de las dificultades económicas del momento, la librería también se ha visto afectada por una transformación del sector y del modelo de negocio y por un cambio a nivel de consumo cultural. "Cada vez más los grandes negocios se comen a los pequeños", añade Teixidor, "pero tampoco estamos ante una crisis de consumo cultural. Sencillamente, los canales son otros y este cambio ha repercutido directamente en nuestro sector".
La librería, que ha aprovechado estas últimas fiestas navideñas para hacer sus últimas ventas, se despedirá de sus clientes durante este mes de enero. A diferencia de muchas otras librerías, Áncora y Delfín rechazó la opción de innovar y modernizar el negocio ante las repercusiones de esta múltiple crisis. "Esta es una librería con mucha personalidad y hemos preferido cerrar antes de remodelar el local y convertir Áncora y Delfín en otra cosa totalmente distinta", explica la propietaria.

Otra opción para hacer frente a la crisis consiste en prescindir de los servicios que suponen gastos adicionales. Muchos libreros, por ejemplo, optan por renunciar a la inscripción en el Gremi de Llibreters de Catalunya. "Algunas librerías deciden desapuntarse del gremio sólo para evitar gastos", explica el secretario técnico del Gremi de Llibreters, Eduard Garrell. Aun así, este detalla que en el pasado año la asociación ha registrado más altas que bajas: 13 librerías se han inscrito en el gremio y otras cuatro están gestando su apertura. A estas cifras se les suman 4 bajas y el cierre de 6 librerías alistadas en el gremio. A pesar de la crisis, el Gremi de Llibreters se muestra optimista y Eduard Garrell asegura que "no hay alarma en el sector y el gremio sigue ayudando a las librerías a adaptarse a los cambios".
Librería General de Arte Martínez Pérez
La Librería General de Arte Martínez Pérez es otra de las veteranas que la crisis se ha llevado por delante. El propietario del establecimiento, Manuel Martínez, asegura que no le queda más remedio que cerrar. "Lo he intentado todo", explica, "pero me es imposible asumir el alquiler". Fundada en 1890 por su bisabuelo, Tomás Martínez, esta librería - situada en la calle Valencia, entre Balmes y Rambla Catalunya-,había sido un referente para amantes y expertos en arte durante 121 años y había abierto sus puertas a artistas de renombre como Picasso, Gaudí, Puig y Cadafalch y, más recientemente, Joan Miró, Salvador Dalí o Antoni Tàpies. Para salvar el negocio, Martínez aprovechó los 500 metros cuadrados del local para habilitar la Sala d´Arts, un espacio destinado ahora a conciertos, charlas, presentaciones de libros, exposiciones y hasta desfiles de moda. La librería pasó a hacer la función de centro cultural pero, aun así, seis años después de fundar la Sala d´Arts, los beneficios seguían siendo insuficientes. Según Martínez, la crisis también viene dada por el cambio de perfil de la ciudad. "La multiculturalidad está absorbiendo los símbolos identitarios de Barcelona, que ya no tiene nada que ver con lo que era hace 15 años", añade Manuel, preguntándose qué tipo de negocio sustituirá su local.
A pocas calles de la Librería General de Arte Martínez Pérez, en el paseo de Gràcia 64, la librería Jaimes, especializada en literatura francesa desde 1941, también ha sido víctima de la situación económica, a pesar de que sus ventas han aumentado un 10% este último año. En su caso no cierra, pero no puede asumir el elevado alquiler en la calle con más renombre de la ciudad. "En el 2014 se nos acaba el contrato y no renovaremos", explica el propietario, Josep Mirón, "así que tenemos previsto establecer una segunda librería en otro lugar de la ciudad tan pronto como sea posible". De este modo, Jaimes podrá aprovechar sus últimos años en el paseo de Gràcia y, a la vez, afincar la nueva librería en algún otro punto de Barcelona.
[Publicado en La Vanguardia.com Libros el 06.01.2011]

sábado, 7 de enero de 2012

Tere Vila Matas - Uniendo Oriente y Occidente

Oriente y Occidente


En 1968, estudiando Bellas Artes en el estudio del maestro Sainz de la Maza, decidí adentrarme en el mundo de la estética oriental. En el tiempo transcurrido desde entonces he ido asimilando en profundidad los planteamientos filosóficos, las técnicas del dominio del pincel y la expresividad del trazo.


Mi primer contacto con el mundo oriental fue a través de la pintura tradicional china. Más tarde, en un proceso de búsqueda en solitario, conocí en París al gran maestro coreano Ung No Lee. Él me desveló todos los secretos del proceso por el cual él había transformado la pintura convencional china en una apasionante estética futurista, tal como se reconoce en los principales museos de arte contemporáneo del mundo que exponen su obra.


A lo largo de mi camino de aprendizaje, reflexión, investigación y muchísimo trabajo, he unido Oriente y Occidente, abstracción y figuración, y tradición e innovación estética.

El trazo

A través del que se expresa la personalidad del artista, se realiza gracias al movimiento de todo el brazo. Esto permite trazos más precisos, expresivos y más largos. “El aprendizaje necesario para hacer danzar el pincel y alcanzar la maestría –en palabras de Vila Matas- se consigue a través de la caligrafía y de los trazos caligráficos, moviendo el pincel como una prolongación de uno mismo. Aprendiendo a ir a la izquierda y a la derecha, de forma que el pincel jamás se abra sin quererlo. Aprendiendo a cargar el “depósito” del pincel para dejar un sinfín de tonos y valores en una sola pincelada y todo un mundo dentro del papel de arroz. Dominando totalmente el movimiento del pincel y sacando todo su provecho de forma que, si nos acercáramos, veríamos cómo realmente baila, cómo se sienta, se levanta, gira.” La artista insiste en que hay que aprender el método “para después, una vez asimilado, olvidarlo y entrar en la pintura, dejando que todo brote como una fuente a través del pincel”.




[Web de Tere Vila Matas : http://terevilamatas.net/]


[http://www.enriquevilamatas.com/obra/l_haliteraturaportatil.html]

Qi Baishi - El Picasso chino



Puede que no le suene. Murió hace medio siglo pero su delicada obra está de absoluta actualidad. Qi Baishi ocupa hoy el tercer puesto en la lista de superventas del mercado artístico internacional, después del pintor malagueño y de Warhol.

A mitad de los años cincuenta, recuerda una historia que circula –y que seguramente tiene bastante de leyenda urbana–, Zhang Daqian decide visitar a Picasso. Se trata de una práctica incluso habitual entre los jóvenes artistas, llegar sin aviso hasta su casa, aunque esta vez no es un principiante quien sigue la estela del gran creador, sino un coetáneo, maestro en el arte de la pintura tradicional china. Después de dos intentos fallidos, sigue contando el relato, Zhang Daqian consigue que Picasso le reciba y mientras admira con interés unos trabajos que muestran el trazo firme y poderoso del español, reconoce asombrado que se trata de copias de Qi Baishi (1864-1957), uno de los más admirados pintores chinos, capaz de combinar tradición y artes populares.

Picasso confiesa entonces
 su admiración sin reservas por Qi Baishi, “el mejor pintor de Oriente”. Nadie puede igualar el arte de los chinos, sigue diciendo; su trabajo está por delante de todos: esos trazos, ese dibujo… Por eso nunca había ido a China, reflexionaba Picasso, para no tener que compararse con Qi Baishi. ¡No entendía qué andaban buscando en París los artistas chinos, qué arte querían aprender allí!Qi Baishi era conocido, dentro y fuera de su país, por una pintura antiheroica, de las cosas pequeñas –flores, cangrejos, insectos, peces…–. Un “pintor de gambas” capaz de mantenerse al margen de los conflictos políticos de la época turbulenta que le toca vivir –el final de la dinastía Qing (1644-1911)– y reconocido como un “artista del pueblo” tras la revolución por sus orígenes humildes y su formación autodidacta.

Quién iba a decir a dos de los protagonistas de esta anécdota, sucediera o no en realidad, que más de medio siglo después se encontrarían en un sitio impensable para ambos, la lista de los mejor vendidos en el mercado artístico internacional. Si Picasso ocupa el primer lugar de superventas, su admirado Qi Baishi ocupa el tercero. Entre ambos brilla otro maestro del trazo y el dibujo, Andy Warhol, a su manera pintor de lo antiheroico, un “pintor de latas”.

La noticia ha saltado a los medios en estas últimas semanas al repasar las por otro lado nada halagüeñas ventas en valores globales: el gran maestro chino Qi Baishi, conocido por sus pinturas sencillas y su trazo elegante, no ha dejado de consolidar su éxito –y, por tanto, sus precios– en los últimos veinte años. Aunque lo interesante de la noticia no reside sólo en esa particular recuperación, sino en que buena parte de sus potenciales clientes se hallan en la misma China, lugar que en la última década ha visto florecer un mercado potente, y para algunos hasta cierto punto inesperado, al amparo de un arte joven que va surgiendo en grandes centros urbanos como Pekín y Shanghai.

Espacio y composición



Shi Tao - Barcas en la puerta celeste
(siglos XVII-XVIII)

A menudo se considera la pintura oriental como el arte del trazo. Podríamos decir también que es el arte del espacio. Efectivamente, el espacio constituye el soporte obligatorio de toda forma. El volúmen, la masa y el contorno elegante de un objeto así como el movimiento de un ser animado aparecen sobre el fondo espacial.

Quién no experimenta  un sentimiento de impulso y libertad de cara a la gran amplitud o de íntima dulzura ante un rincón soleado? es el artista quien ha de traducir lo que su sensibilidad siento en presencia de todo espectáculo. Para conseguirlo, debe ejecutar un trabajo intelectual intenso, estudiando la repartición del espacio que debe ser equilibrado y contrastado en la representación pictórica en la creación en curso.

[L'art de peindre à l'encre de Chine, Ung No Lee, Paris: Ed. L'Atelier de la Bonne Aventure, 1988]